martes, 14 de agosto de 2012

Falta que la administración haga sus deberes


La producción industrial sigue cayendo en el mundo desarrollado. Esta es la cuestión que se debería afrontar como prioritaria. Ahora que los ajustes están planteados y afrontados, esta debería ser la clave fundamental a seguir. España debe luchar por ser otro país industrial que en otro momento fuimos. Desde entonces, no hemos aprovechado los buenos tiempos y tenemos que reconstruir nuestro espectro industrial cuando las cosas son difíciles pero que si fortalecemos nuestros puntos fuertes, podemos llegar a alcanzar.
Entre los datos malísimos que estamos viviendo, ayer por ejemplo la producción industrial dio datos de caída de más de un 6 %, estamos viviendo algunos hechos que pueden alentar nuevas esperanzas como es la evolución del saldo comercial en productos no energéticos con un saldo positivo de 1.700 millones de euros, cifra que supone un dato espectacular frente al año pasado. Cada vez los productos españoles y los servicios son más competitivos y vemos servicios que son más baratos aquí ahora que en Colombia, por ejemplo cuánto vale una página web o que en Brasil. Tras mucha destrucción lamentable para todos ha llegado el momento de construir y sigo pensando que España tiene el suficiente cerebro gris para ello. Son ya muchos los sectores que se han demostrado hasta la fecha como el financiero, en la construcción de infraestructuras, en el comercio textil, en las cadenas hoteleras etc. con compañías líderes a nivel mundial que tienen que competir con los mayores costes financieros y lo están haciendo mediante estructuras mucho más versátiles.
El ajuste ya está realizado en grandes líneas y poco a poco se va ordenando la casa. Se están revisando los gastos uno a uno, la realidad se ha impuesto, la calle está agitada, la dureza de los ajustes son significativos... sólo queda esperar a los frutos. Los frutos no son buenos o malos de por sí, lo único que importa es que el mercado los valore como positivos para mejorar la confianza tanto de inversores nacionales como extranjeros. 
Reitera Krugman, como buen keynesianista, que la solución subyace en aumentar el gasto público. Eso está muy bien en una crisis de actividad, de ciclo económico cuando se produce una bajada temporal de la demanda... pero en una crisis financiera? Como se ha dicho es como curar un alcohólico con una copa de ron. Nos queda sufrir las consecuencias de los excesos del pasado que es duro para todos, pero a un enfermo el tratamiento siempre es duro y costoso. ¿Hasta cuando durará ese proceso? Pues va a depender del tamaño de las actuaciones para reducir el gasto y reducir la deuda contraída. Vamos a analizar que dice el Banco de España en datos desde finales de 2008 hasta finales del primer trimestre de 2012. 
  • Los particulares vienen haciendo ese ajuste desde el 2008: hemos pasado de un saldo de 913.400 millones de euros hasta 862.200 millones de euros en el saldo de préstamos en el primer trimestre de 2012.
  • Las empresas han pasado de 1,462 billones de euros a 1,410 billones de euros entre las mismas fechas.
  • La administración pública no lleva ese proceso: hemos pasado de 587.200 millones de euros de pasivos (no sólo préstamos) hasta 969 millones de euros. El crecimiento es galopante y como primer paso se debe estabilizar ese proceso. Es la razón por la cual estamos donde estamos, a este paso, creciendo a un ritmo de 120.000 millones de euros al año en deuda en tres días acabamos con nuestro futuro.
  • Las instituciones financieras por su especial balance, incrementa sus pasivos pero a su vez sus activos de forma bastante homogénea desde el año 2008.
Es decir el proceso de desapalancamiento, es decir de reducción de activos - venta de propiedades - y pasivos - devolución de préstamos ha comenzado por parte de todos los agentes salvo de la administración que es la que ahora ha empezado el proceso de reducción general de gastos para adaptarse a los ingresos reducidos por la marcha de la actividad.
Por todo ello, el gráfico anteriormente indicado refleja una ligera mejora en la tasa de decrecimiento industrial que aunque inapreciable puede empezar a dar algún tipo de esperanza de cambio de signo. 

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