sábado, 21 de febrero de 2009

Una posible pequeña contribución a la crisis

Esto es un borrador de una idea que he estado madurando para ir poco a poco solucionando la crisis económica. Esta claro que en esta situación no hay una única solución sino que tiene que haber una cadena de soluciones pero todas ellas que sean eficaces al menos parcialmente y sobre todo con una expectativa de coste mínimo para el erario público. 

Parto de la base que la economía en estos momentos pasa por momentos difíciles por una crisis de confianza total, muy radicada en la falta de confianza en el sector financiero. Es por ello que la mejora de las condiciones económicas han de pasar por un restablecimiento de la confianza dentro del sector financiero. Tal como están en la actualidad, los precios de los activos de renta fija y de renta variable, una mejora en estos mercados dará una mayor confianza a la economía. Si el banquero empieza a ver que sus acciones no se derrumban irá teniendo menos miedo a prestar y a prestarse el dinero entre las distintas entidades. Por eso considero que una de las primeras actuaciones debería estar en un programa de saneamiento dentro del sector financiero. Lo primero que se debería reconocer es que las cosas están mal y que con el continuo acto de decir yo estoy bien no se soluciona el problema ( me refiero a muchos bancos que han venido haciendo alusión a que su casa estaba en orden y luego se ha demostrado que no lo estaba tanto). 

Ahora el mercado se está preocupando por las posibles nacionalizaciones que como siga así la cosa, van a acabar sucediendo. Lo que está claro es que dinero público tiene que haber por medio en una situación de caída dramática de la actividad. Por ello una posible solución sería la siguiente: Ampliaciones de capital de bancos garantizados por el estado.  Me refiero a que las acciones que no suscribieran los accionistas, las compraría el estado, pero con un matiz importante, este capital sólo se destinaría a la recompra en el mercado secundario de emisiones de preferentes y deuda castigadas por el mercado de ese banco.  Su objetivo inicial no sería dar préstamos en un primer momento. Sólo fortalecer el balance de las entidades. Para ello voy a poner un ejemplo.

Supongamos que un banco tiene un capital de 1000 y preferentes por otros 1000. Las preferentes son como he explicado en otras ocasiones acciones que no tienen derecho político en las sociedades pero por otra parte suele tener un dividendo fijo supeditado al reparto de dividendos por parte de la empresa. En caso de impago tiene prelación de cobro sobre los accionistas ordinarios, es decir, lo que entendemos por acciones ordinarias. La partida de acciones preferentes se considera recursos propios en cuanto que no tienen establecido una fecha de vencimiento. Es decir, este banco tiene unos recursos propios de 2000. Además este banco tiene recursos ajenos entre los que tienen bonos y los depositantes por un total de 20000, por lo que la relación de recursos propios sobre ajenos supone un 10 % (2000 de recursos propios sobre un total de 20000 de recursos ajenos).

Supongamos que se propone una ampliación de capital de 1000, es decir, doblamos la cifra de capital social mediante la emisión de nuevas acciones a precios de mercado, con la peculiaridad que lo que no suscriban los accionistas lo suscribiría el estado y siempre con la finalidad específica de destinarlo a recomprar emisiones de deuda y de preferentes de la propia entidad con precios de mercado bajos. Si el mercado completa esa emisión el estado no necesitaría poner nada y si los inversores no llegaran a cubrirla, sería el Estado el que tendría que completar esta ampliación. Ahora los recursos propios de esta entidad han pasado a ser de 3000 ( 2000 de capital con la nueva ampliación y las 1000 que tenía de preferentes). Los recursos ajenos siguen siendo de 20000.

Supongamos que el precio de las preferentes están cotizando al 40 % y que hay una emisión de deuda del propio banco que cotiza al 75 %. Estos datos no son utópicos porque el mercado de deuda está así, es decir, como hay pánico los precios están ridículamente bajos y castigados. Pues bien, supongamos que el banco destina esa ampliación de capital a la recompra y amortización de esos títulos. En el caso de las preferentes tendría que destinar 400 ( 1000 que tenía en preferentes pero como las paga al 40 % tendría que pagar al mercado un total de 400). Acto seguido las amortiza, es decir, da de baja deudas por 1000 pero como solo pagó 400 esta operación le arrojaría 600 de plusvalías. Los recursos propios quedarían de la siguiente forma:

CAPITAL: 2.000
PREFERENTES: 0
PLUSVALIAS: 600


Pero como le entraron 1000 de la ampliación y sólo gastó 400 en la recompra de las preferentes todavía tendría 600 disponibles para comprar deuda emitida con anterioridad. Supongamos que hay una emisión de deuda emitida por la sociedad que cotiza al 75 %. Esto querría decir sobre 800 nominales tendría que pagar al mercado un total de 600.  Esta operación al igual que la anterior genera unas plusvalías a la entidad por un total de 200, al recomprar lo que debe más barato. Es decir, los recursos ajenos se verían reducidos en 800 ( ahora el banco debe 800 menos de los 20000 que debía antes porque los acaba de comprar en el mercado y amortizar) ascendiendo a un total de 19.200 y los recursos ajenos pasarían de 2600 a 2800 por el incremento de plusvalías que se ha producido al recomprar su propia deuda.  El coeficiente de recursos propios sobre ajenos ha pasado a ser ahora de 2800 sobre 19200 es decir un 14,58 % frente a un 10 % al principio y un 15 % nada mas ampliar capital y antes de amortizar preferentes y deuda.

Bien que hemos conseguido con esto:

1,- Mejora relativa de los mercados de deuda: los mercados podrían empezar a ver que se rompe la tendencia bajista en el precio de la deuda y las preferentes en los mercados de crédito al menos dentro del sector financiero. Eso ayudaría a aliviar el pánico dentro del mercado de crédito así como empezar a restaurar la confianza. Asimismo algunos ahorradores podrían ir entrando con expectativas de rentabilidad adicional en estos mercados tan castigados. Adicionalmente al mejorar los ratios de recursos propios sobre ajenos la percepción de riesgo se hace menor, incrementándose la apetencia por estos títulos por parte de los inversores más conservadores así como las mejoras de rating que puede dar lugar por parte de las agencias de rating.

2.- Mercados de renta variable: igual al principio con la noticia los valores bancarios podrían caer pero forzaría al inversor particular a entrar ya que si no su parte la cubriría el estado. con posterioridad si los mercados de crédito no caen más evitará de forma genérica la mayor dotación de provisiones por parte de los bancos y adicionalmente esas plusvalías generadas por la recompra y amortización de la deuda contribuiría a una mejora en las cuentas de resultados de los bancos. Además se produciría algo esencial en la bolsa, la mejora del efecto base. Como los resultados han venido siendo malos, cualquier mejora por parte de los bancos va a dar confianza al mercado. Si paso de perder 400 a perder 200 porque gané anteriormente 800 con la recompra de mis títulos, el mercado lo verá favorable aunque siga habiendo pérdidas en la cuenta de resultados: en este caso el mercado podría empezar a pensar que lo peor ha pasado ya y se produciría compras por parte de los inversores.

3.- Ya conocemos la importancia que tiene el sector financiero dentro de la bolsa: una cierta contención a la baja en el sector financiero va a implicar una menor propensión de las bolsas a seguir cayendo.

4.- Si las bolsas empiezan a no caer a plomo como hasta ahora, se va a producir un efecto inmediato en la mejora de la confianza tanto de las empresas como del consumidor produciendo un efecto balsámico sobre las condiciones actuales en la economía real.

5.- El directivo bancario empezaría a ver que su acción no cae por lo que eso le daría confianza para ser un poco menos temeroso en la concesión de nuevos créditos y ayudaría a mejorar poco a poco el restablecimiento del sistema. Es el propio banco en este caso el que realiza la labor de compra de activos dentro de su propia entidad por lo que esa actuación será más eficiente que no a través de decisiones externas como pueda ser la recompra de activos del famoso TARP americano. La mejora de la percepción de riesgo haría que las nuevas emisiones de renta fija de esa entidad se percibiera como menos arriesgadas por lo que el spread ( el difencial que tendría que pagar sobre las emisiones del Estado) serían inferiores ya que hoy en día estos diferenciales son asombrosos.

6.- El estado recuperaría parte de la inversión vía cobro de impuestos de las plusvalías generadas por un lado y por otro lado si todo va correctamente las acciones compradas le podría ir reportando una rentabilidad adicional cuanto menos superior al coste del endeudamiento que tiene el estado, pudiendo vender las acciones suscritas a mercado cuando la situación fuera favorable. En el mejor de los casos podría suponer que el coste de dicha medida sería cero si todos los accionistas acuden a la ampliación propuesta por la entidad.

En fin, sé que a lo mejor no es la panacea, pero personalmente estoy convencido que esta fórmula ayudaría a mejorar las condiciones generales de la economía en un periodo de tiempo relativamente prudencial. No soy ningún experto y quizás haya dicho muchas burradas en este texto pero sinceramente creo que el efecto sería positivo. Posiblemente habría que cambiar las normas para que los bancos pudieran amortizar inmediatamente los activos comprados en el mercado incluso antes del vencimiento de la opción de amortización anticipada que pudiera tener la entidad en el caso de las preferentes o algunas emisiones de deuda. Es decir dar libertad a las entidades financieras para que pudieran amortizar anticipadamente y de forma parcial esa deuda. 
Como sé que puede ser una buena solución sigo pensando que en estos momentos se dan unas circunstancias históricas para hacer una buena cartera de emisiones de preferentes y de títulos de renta fija de buenas entidades. Cuanto más caigan los precios las oportunidades son mayores siempre y cuando no vayamos al fin del mundo claro. Ese escenario no se va a dar, por lo que las cosas volverán a la normalidad y nunca se habían dado tantas oportunidades al pequeño y mediano inversor en el mundo de la renta fija y especialmente la financiera. Yo como ya he venido diciendo sigo comprando preferentes de buenas entidades financieras.